Hay en mi un temor que aparece todas las noches de vacaciones, aparece a medida que se acerca la hora de la cena, y es cuando la persona responsable o encargada de prepararla dice: “ Hoy no me apetece hacer nada, vamos de tapas” El tono y la forma es autoritario, no admite discusión y lo mejor que se puede hacer ante una situación así, es cambiarse de ropa y coger la cartera.Si esto se planteara con media hora de tiempo, tendrías un margen horario que te permitiría cierta ventaja ante las aproximadamente ciento cincuenta mil personas que han tomado la misma decisión en ese preciso instante, por lo que entras en competición con los mismos medios que el resto de los mortales.
Evidentemente, al primer lugar que se te ocurre ir, es el más bueno, en calidad y servicio, pero esto, en la franja horaria a la que nos referíamos es poco menos que misión imposible.
Vas bajando el listón y te vas alejando de casa cada vez mas, y al final encuentras mesa en alguna de las terrazas que seguramente alguna vez te habías jurado no volver, pero bueno, piensas, habrá cambiado, (jamás cambian y si lo hacen es a peor)
Una vez allí, siempre te falta sitio, los pobres camareros, sudorosos y agobiados por un turno de trabajo que suele prolongarse durante casi todo el día y que les toca servir una terraza con unas cien mesas, te dice, “cojan esta mesa y cuando se levante la de allí, las juntan y ya vengo a tomarles nota”
Automáticamente la mesa que te ha señalado el camarero se convierte en el objetivo de las veinte personas que están a la espera de sentarse, entras en un juego intimidatorio de miradas con los otros grupos rivales y te posicionas estratégicamente, pera que al mas mínimo movimiento de los ocupantes, puedas hacerte con tan ansiado trofeo, vale todo, puedes hacer incluso bloqueos, como en el baloncesto, poniendo delante a la suegra, un contenedor o algún niño.
Una vez conseguido el espacio necesario, llamas a los niños, que desesperados por el hambre, llevan más de una hora inventando juegos entupidos para poder pasar el tiempo de espera y entonces, una vez estas bien sentadito, entras en la gran lotería del juego del camarero.
Si te toca el listo, vas bien, te trae las tapas que le pides, nunca te quedas sin cerveza, el tío es rápido y listo y como los dos piden lo mismo le quita las tapas al otro. Tienes que mostrar cierta complicidad con el, y nunca llevarle la contraria, es un profesional y no se equivoca. Si lo sabes manejar cenaras bien y estarás bien servido.
Si te toca el tonto, la has cagado, pasaras sed, te comerás sus errores, por ejemplo; “Le he pedido dos de carne con tomate” y el tío se te queda mirando como cuando las vacas miran el tren, con un plato de calamares en una mano y boquerones en la otra y como realmente le ves sin recursos, acabas diciéndole, “Bueno da igual pero tráigame una jarra de cerveza” a modo de peaje. Tienes la ventaja de que si le ves pasar con algo que te gusta, puedes decirle que es para ti y va el tío y te lo deja, puede resultar hasta divertido, en definitiva, también se trata de un tema de saber manejar la situacion.
Los primeros días te hace gracia, es como la niebla. Pero después, a medida que te vas posicionando en las vacaciones, solo hay dos buenas opciones, o cenas tranquilamente en casa o te vas a un buen restaurante, que entre otras cosas, para eso están.
Un fuerte abrazo para todos.
Abu
6 comentaris:
Lo del camarero listo es genial!
Bones vacances, abu!
...i ja amb lo del tonto et pixes de riure!Abu,altre cop chapeau,barretada...aqui a Paris em diuen si no copies les teves croniques del Buenafuente...magnific si sinyor.
Una abraçada ben forta des de 2000 km.
A bientot.
com sempre!!!!!!!! brutal, bien abu bien....
Vale, molt bonic. Però quina tapa, ni quin cambrer ni quins boquerons? Si tu no et mous del McDonald's d'Almeria!!!
Marchando dos Big Macs y un Happy meal pa la Queralt family!
Brillant Abu, MOLT BRILLANT!!!!
pos nen gastatels i no vaiguis a almeria a fer el pelat
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